sábado, 16 de marzo de 2013

Aurelia


Aurelia al paralizarse su desahucio:  "No sé cómo agradeceros esto, traedme ropa que yo os la arreglo." 

"Traedme ropa que yo os la arreglo", no solo es un gesto de emocionada gratitud. Es sobre todo la puesta en circulación de un "bien económico". Es el trueque que se da cita en el más genuino y humano de los mercados: el de la calle, el del tú a tú con vistas a la satisfacción de necesidades vitales, como ropa, alimentos, un techo que te cubra. A cada uno según sus necesidades, de cada uno según sus posibilidades. Sin que entre medias, el otro mercado, el de las preferentes o el de las hipotecas basura, meta la mano transformando los asientos contables en oro. Pura superstición contable.
La iniciativa de Aurelia, quizás sin ella saberlo, tiene más seso económico que todas las recetas fracasadas de los voceros de la economía neoliberal. Expertos bien pagados en "adivinar" el pasado ramplón. Aurelia, tal y como la calificarían los “expertos” es un agente económico con escasa capacidad de producir flujos de bienes. Yo digo que Aurelia es una mujer que merece la altísima dignidad de quien te puede coger el bajo del pantalón sin meterte la mano en el bolsillo.
 

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