martes, 9 de diciembre de 2014

La criminalidad difusa



Los que quedan de los que van quedando (documental)

Podemos ser todo o nada. No solo depende de nosotros, el poder de voluntad en no pocas ocasiones choca con la voluntad del Poder. El motor del individuo como sujeto ontológico vs motor de clase con verdadero poder como sujeto político. Ángeles o demonios de los que hablara Tommaso Campanella en su "Ciudad del Sol", existencia antes que esencia al modo de entender sartriano, la leche de la posibilidad que mamamos con la teta primigenia. De todos esos posibles planos del homo sapiens, es el "homo laborus", el currante para entendernos, es el que se patrocina y educa desde la más elemental escuela del pupitre y de la vida. Eres en tanto produces. Si dejas de producir dejas de ser y si no eres, cuesta menos dar un último salto.  

El rostro difuso del crimen se ampara tras el término de "sistema". Es momento de eliminar fuerza de trabajo sobrante, de inducir la autodestrucción que está inscrita en el ADN del homo laborus, si este ya no es útil.

Pero ¿qué es el "Sistema"? Pocas veces una palabra tan repetida, ha quedado tan en cáscara que ha servido de dique a la reflexión para no ir más lejos en la compresión causal de estos "crímenes en diferido". Tras el "sistema" hay todo un conglomerado particular de relaciones e intereses entre personas que conforman un modelo de reproducir la vida es sus aspectos materiales y psicológicos. Unos "son" en tanto que trabajan y otros, los menos, "son" en tanto que se apropian del fruto de ese trabajo y convencen a los unos para que crean que ese tipo de relación es "natural", fatalmente natural. El sistema es criminal pues necesita escupir lo sobrante, y aunque tiene nombres y apellidos, esto no es lo importante. Lo importante es entender cómo funciona ese sistema perverso y caer en la cuenta que en ocasiones necesita "sangre" como combustible para su pervivencia. Mata, pero no hay nada "personal" es esos crímenes. Mata como algunas especies de hormigas matan a los individuos sobrantes para la pervivencia del hormiguero. Aunque la diferencia en el símil es que entre los hormigueros humanos, los crímenes de los que están de más, no buscan el bien común.

Si aquellos, hombres o mujeres, que en el momento de apoyar la mano en la barandilla para dejar de “ser” definitivamente, comprendieran que el homo laborus es solo una versión pobre e interesada de los infinitos ángeles o demonios potenciales con los que nació, llegarían hasta la calle, pero no en caída libre.
Apelar al "hombre político" (zoon politikon), demonio consciente del crimen difuso y en "diferido" del que es viruta sobrante -Chaplin en Tiempos Modernos-,nos ayudaría a encontrar y reconocer al "semejante" en la misma condición, en una trinchera, infinitamente más humana que el fondo de la fábrica o la cola del paro.
Todos podemos ser diablos en los estrechos márgenes de libertad que aún nos permite el antagónico poder de la voluntad de una clase que se está fumando el planeta y nos echa el humo a la cara. Diablos para erigir un infierno que acabe con el infierno del "homo laborus" y de paso, también con el “paraíso” de sus patrocinadores.



Los que se quedan


los que se fueron

domingo, 30 de marzo de 2014

Clase Media (a propósito de un poema de Daniel Cézare)




El indiscreto encanto de esa clase media, 
de sueños mojados de yate y beluga, de adosado 
y terrenito, de coche alemán, del quiero 
y cuando puedo, es por Pérez que ahora es el dire en el banco. 
La que mira de reojo con el chacra de la envidia 
a los que lo han tenido todo por derecho de abolengo. 
La medriocre medianía que esta estafa a devuelto 
a la casilla de salida. 
La que al despertar abre los ojos cada mañana
con esperanza de que pase la tormenta 
y vuelva la chacha por horas, "una más de la familia". 
Esa clase media, apenas con una vaga astronomia 
de ideas prestadas, los enriquecidos pobres, 
los progres gritones de última hora. Los que aprendieron 
a hacerse el nudo de la corbata mal y tarde. 
Los obreros avergonzados. Los medio nada.

Los sorprendidos en mitad del puente
derrumbándose entre las orillas
que ellos siempre  medio niegan.
Mientras caen en la mierda,
hechos mierda,
enteramente
clase mierda.

Poema a la Clase Media (Daniel Cézare)
Clase media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande

Desde el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres

Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también

En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina

Así, medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio

jueves, 16 de enero de 2014

La madrugada en que uno deja de vomitar



Hace algún tiempo tuve que sumergirme en la psicología de un personaje cuyo oficio era el de torturador. Interpretarlo desde la perplejidad que me  producían sus actos no me permitía un trabajo sincero. Era necesario entender el camino recorrido por aquellos individuos que ejercen la violencia institucional, como un "burócrata cumplidor" al servicio de un poder que le necesita en ese frente de confrontación social, donde el precio del mantenimiento del orden se hace explícito hasta la sangre. Entender en fin, de qué manera, después de aporrear a un desconocido, por justa que sea la causa que defienda, el “servidor público” vuelve a su casa y da el beso de buenas noches a sus hijos.
El texto de Benedetti “Pedro y el capitán” nos pone en el camino. El fragmento corresponde a un momento  de “debilidad” del Oficial que interroga a Pedro, un preso político.
 
Pedro y el Capitán / M. Benedetti.
CAPITÁN- Es una historia larga y lenta. Ningún trauma infantil. No todo lo malo sucede en la vida debido a traumas de infancia. Más bien un pequeño cambio tras otro pequeño cambio. Ninguna convicción profunda. Más bien una pequeña tentación tras otra pequeña tentación. Económicas o ideológicas, poco importa. Y todo de a poquito. Es cierto que el último impulso me lo dieron en Fort Gulick. Allí me enseñaron con breves y soportables torturitas que sufrí en carne propia, donde residen los puntos sensibles del cuerpo humano. Pero antes me enseñaron a torturar perros y gatos. Antes, antes, siempre hay un antes. Es algo paulatino. No crea que de pronto, como por arte de magia, uno se convierte de buen muchacho en monstruo insensible. Yo no soy un monstruo insensible, no lo soy todavía, pero, en cambio, ya no me acuerdo de cuándo era buen muchacho. (Pausa.) Las primeras torturas son horribles, casi siempre vomitaba. Pero la madrugada en que uno deja de vomitar, ahí está perdido. Porque  cuatro o cinco madrugadas después empieza a disfrutar. Usted no va a creerme...No, usted no va a creerme, pero una noche en que estábamos picaneando a una muchacha, no demasiado linda, picaneándola, ¿se da cuenta? Y ella gritaba enloquecida y se agitaba y se agitaba...(se detiene) 
 PEDRO-  ¿Y qué?
CAPITÁN- No va a creerme, pero de pronto me di cuenta de que yo tenía una erección. Nada menos que una erección, en esas circunstancias. ¿No le parece horrible? Y lo peor fue que al día siguiente, al acostarme con mi mujer, no podía... y empecé a ponerme nervioso... y no conseguía...
PEDRO- Pero al final lo lograste, ¿verdad?
CAPITÁN- Sí, ¿cómo lo sabe?
PEDRO- Siempre se logra.
CAPITÁN- Pero yo sólo lo conseguí cuando puse toda mi fuerza evocativa en la muchacha  de la víspera, que no era demasiado linda. ¿No es espantoso? Sólo logré funcionar con  mi mujer cuando me acordé de la muchacha que se retorcía porque la picaneábamos. ¿Cómo se llama eso? Debe tener una denominación científica.
PEDRO- El nombre es lo de menos.
CAPITÁN- Es por eso que no puedo volver atrás, es por eso que no puedo ceder. Es por eso que tengo que hacer que hable. Ya anduve demasiado trecho por este camino. ¿Comprende ahora? ¿Comprende por qué va a tener que hablar?
 
 Pedro y el capitán se puede definir como una indagación dramática en la psicología del torturador. ¿Mediante qué proceso, un ser normal puede convertirse en torturador?, se pregunta el autor en el prólogo de la obra. ¿Dónde está el punto de no retorno?, nos preguntamos nosotros. Ese desde donde ya no es posible dar marcha atrás, inmerso en una dinámica de creciente crueldad y que reduce al otro a una cosa con puntos sensibles donde aplicar electrodos o aporrear salvajemente hasta la pérdida del conocimiento o en el peor de los casos, la muerte. Un ser tan ajeno a nuestra condición como para no ver en sus gritos de dolor, nada propio que les detenga. Acaso esa línea, esa frontera última de lo humano, se revele en la macabra confesión del Capitán en relación a sus primeras torturas: la madrugada en que uno deja de vomitar, ahí está perdido. 
Qué tiene que ocurrir o haber ocurrido, en el cerebro de un torturador, de un ejecutor de la “legalidad” aunque esa ley sea autoritaria y represiva para que cumpla con su "deber" sin ningún coste moral. Y cuando digo torturador pienso también en esos candidatos de los cuerpos represivos que apalean manifestantes con una saña que desborda la mera disuasión funcionarial. Qué tiene que haber ocurrido a estos aventajados funcionarios dispuestos en su mayoría a ir siempre con celo profesional “un poco más allá”.  
 Ya sea “una historia larga y lenta” como dice el Capitán, ya sea con ayuda de los euforizantes que disparan la adrenalina y acallan cualquier atisbo de conciencia empática, la mera componente sádica que según los entendidos late en todos nosotros, no basta para explicar lo inexplicable. Se necesita aún, algo más: deshumanizar a la víctima, enajenarnos de él hasta tal punto, que tras un proceso meticuloso y premeditado de ideologización se golpea hasta la sangre o  se tortura hasta la muerte. Hay ideología en estos cuerpos, mucha ideología burda y maniquea, pero ideología.

 

Antidisturbios de Aquellos maravillosos años.
¿Dónde está el punto de no retorno?,  Uno se pregunta si el soldado que dirige el tanque en el poema de Brecht no será una pieza más, hecha para matar, en el sentido en que Stanley Kubrick nos mostró en películas como la chaqueta metálica. Pudiera pensarse que el amparar nuestra responsabilidad en el ciego laberinto de una maquinaria represiva como la de un poder superior suspende la responsabilidad de los chicos del trabajo sucio. Las más de las veces, no se tortura o reprime en nombre propio ¡Yo cumplo órdenes! Hartos estamos de escuchar esa “sesuda” exoneración de la barabarie.  “Sacudir” por delegación desde la base del engranaje represivo, sigue la consigna de aquél al que sólo Dios puede  juzgar y cuando digo dios, me refiero no solo a los caudillos de los sistemas dictatoriales sino a la democrática divinización a la que se eleva la facultad de legislar a base de rodillo de una mayoría absoluta deslegitimada, casi desde el primer día de gobierno.  Ejemplos tenemos en nuestra reciente historia. La legalización de la impunidad: ley de obediencia debida; ley de punto final, y más frecuentemente, el perdón para el genocidio de la guerra civil empotrado en la "transición", la amnistía a policías grabados en el fragor de la ejecución de su "deber" que acaba en graves lesiones, cuando no en muerte.

 Juan Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño, ex inspector de la Brigada Político y Social.
Se puede objetar que no es lo mismo aplicar unos electrodos en los genitales de un detenido hasta “írseles la mano” que aporrear a un civil hasta abrirle la cabeza, fracturarle las costillas de un pelotazo a bocajarro, o disparar una bala de goma que termina quitando la vida a alguien que estaba en el sitio equivocado.Se trata de una cuestión de grado pero sin duda son momentos del mismo camino. Cabría preguntarse en qué momento de ese camino ya no hay retorno.
Este desempeño de la violencia institucional queda banalmente desnudo de razones cuando otra violencia coactiva de mayor envergadura, ya sea en potencia o de facto, sienta en el banquillo a los otrora servidores de la ley. Nuremberg o Argentina son ejemplos.  Llega el momento de rendir cuentas. Y entonces, desde el banquillo de los ahora acusados, se vuelve a escuchar aquello de: las órdenes venían de arriba. 
Y claro, ¿quién puede condenar a Dios cuando no se ha podido juzgar a su caudillo?


miércoles, 14 de agosto de 2013

Santa, Mártir y Rica.



Ni Teresa, ni de Calcuta, ni martir, ni pobre. Cuanto más hurgan en su vida, más indicios fundados de que este producto del fideísmo más recalcitrante se urdió en alguna caverna mediática que aboga por una moral "como Dios manda". Es lo que tienen los mitos más recientes en la historia. En cuanto tiras del cordel biográfico se quedan en nada. Por lo visto "su reino", sí que era de este mundo. Una de las perlas más conocidas de la santa :"hay algo hermoso en ver a los pobres aceptar su suerte, sufren como la Pasión de Cristo. El mundo gana mucho de su sufrimiento". Manda huevos la santa, pero no de los que quitan el hambre. A la poca luz del secretismo que las cuentas bancarias de la Orden de las Misioneras de la Caridad ofrece, donde le fueron transferidos millones de dólares,  ella tampoco perdía con el sufrimiento del mundo. Pero la premio nobel no se consideraba pobre, por lo que "pa qué sufrir" si eso no ayudaba a nadie. Cuando se las vio putas y le llegó el momento fatal de predicar con el ejemplo, en vez de elevar la mirada al altísimo y darle gracias por la oportunidad de experimetar el dolor del cristo en sus carnes, se encamó en un hospital bien equipado de California. Forrada como estaba con tanto donativo y condecoraciones de matarifes como el sangriento dictador haitiano, Duvalier, si la gente moría de asco y hambre, fuera por las inundaciones en la India o la explosión de una planta de pesticidas en Bhopal, ofrecía numerosas oraciones y enviaba medallitas de la Virgen al por mayor, que como todo el mundo sabe, (TVE también) es un remedio infalible contra la desesperación, el paro y la ansiedad, amén del pastizal que te ahorras en orfidal. No es de extrañar que los CEO (directores ejecutivos), de las empresas más importantes del mundo hayan elegido a la santa como uno de los personajes más influyentes de la historia. Es lo que tiene predicar sin dar trigo, siquiera transgénico.
El artículo no es del frente anticonfesional beligerante, nada de eso...mal pensados. Se trata de un articulo publicado en la revista de estudios religiosos de la universidad de Montreal. Dejo el enlace original para los pitinglis.
Como decía uno de los padres de la iglesia: "es imposible, luego creo", o dicho de otro modo: contra el pegamento de la fe, ni el disolvente de la razón puede.

predicar con el ejemplo
Artículo original
 
 

miércoles, 5 de junio de 2013

muerto el perro, todos muertos o la falta de audacia de la izquierda

 Excelente artículo del economista egipcio Samir Amin. Como tantos otros análisis de este capitalismo desbocado, mete el dedo en la especificidad de la presente crisis. Acumulación monopolística y financiarización de la economía.  No hace falta, incluso es desaconsejable, haber estudiado economía en Deusto para entender a alguien que quiere ser entendido. Poca retórica de calamar y reflexiones de libro abierto.
Al igual que ocurre con otros analistas ajenos al "único orden" posible,   Samir Amin no posee la fórmula mágica que embride a la bestia  monopolista. No en vano estos oligopolios, detentan también el monopolio de la palabra con un acceso privilegiado a los medios de comunicación.Y por si fuera poco tienen el botón a mano de las armas de destrucción masiva, la de verdad. Es inevitable percibir ese pesimismo de la razón gramsciano en el  papel que puedan jugar las clases sojuzgadas a la hora de revertir las condiciones que hacen posible el presente austericidio galopante.

Algunos entresacados de la entrevista para abrir boca. No obstante, conviene leerla completa.



  •  el objetivo de los liberales nunca ha sido la restauración del crecimiento, digan lo que digan. Básicamente tratan de redistribuir los ingresos hacia el capital. Misión cumplida. 
     
  • "Fortune" menciona hoy 500 oligopolios, cuyas decisiones controlan realmente toda la economía mundial.
      
  • Se habla de una regulación del sistema financiero como una manera de salir de la crisis. Es pura retórica vacía para engañar a la opinión pública. Este sistema está condenado a continuar su loca carrera hacia la rentabilidad. Y cuando el capital no está forzado por sus oponentes a aguar su vino, no lo agua.
  •  ¿Os acordais de lo contentos y satisfechos que estaban los socialdemócratas cuando se derrumbó el régimen soviético, y con él, los partidos comunistas de Europa occidental? Les dije: "Sois estúpidos. La proóxima caída es la vuestra,  el capital ya no os necesita.
  • No tengo una bola de cristal. Pero el capitalismo ha entrado en su fase senil. Ya no hay empresarios creativos, sino "embusteros" (wheeler-dealers). 
  •  Ser marxista significa necesariamente ser comunista, porque Marx no disociaba la teoría de la práctica.
  
 Entrevista Samir Amin




  

viernes, 24 de mayo de 2013

se equivocó la aveztruz, se equivocaba...


Los derechos sociales, como bastión de una genuina democracia, a diferencia de la energía, se crean, o dicho de otra forma, se conquistan. Cierto es, que en ocasiones aumentan como una versión utilitarista bien entendida, hasta consolidarse en savia para nuevos derechos que equilibren la balanza de la confrontación social. Esa concesión "arrebatada" a los privilegios de unos pocos ayuda a la consecución de lo que Rousseau llamó "el contrato social" y que nos alejemos de la ley de la selva donde el rey tenía a su servicio a toda la manada de monos obedientes. Pero donde "los dan los toman" y sucede en estos tiempos, que los mismos derechos peleados antaño hasta la sangre, encogen como un jersey de Zara salido de la lavadora; hasta quedar en un relato que contar a tus nietos esclavos. Éstos, cuando les hables de aquel país donde la gente iba al médico cuando estaba enferma, mandaba sus hijos al colegio pagado por todos o cobraba una pensión merecida durante años de trabajo, te olearán el aliento sospechando que has vuelto a darte a la bebida.
La prueba de que los derechos no son un fenómeno atmosférico, vamos, que no han venido del cielo, lo tenemos en lo que sigue.

El primer vídeo, "Marinaleda, el sueño de una tierra", es un ejemplo de cómo se obtienen los derechos. Recuerda a las granjas escuela donde los niños asombrados descubren que la leche no mana de los estantes del super. Del mismo modo, ordeñar las ubres reventonas de las vacas sagradas de la oligarquía conlleva el riesgo de que te coceen hasta dejarte en el sitio. En eso consiste la lucha.



Claro, que también ocurre en no pocas ocasiones, que creamos que los derechos son como tubérculos que crecen debajo de la tierra. Solo así se explica que entre los damnificados por su progresiva pérdida sea mayoritaria la estrategia del avestruz.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Sócrates sigue muriendo

Sapere aude (atrévete a saber)
Horacio




Que nos tiren la casa REALIDAD abajo a base  de evidencias como martillazos y razonamientos que agrietan los muros de nuestro firme universo de “las cosas como son” es algo parecido a un desahucio de ese lugar donde tememos todo bien ordenadito, a mano. Una habitación para cada momento del día, armarios, cajones donde guardar tanto lo íntimo como lo mundano, el menaje donde el menaje y las mantas…todas las cosas que nos hacen reconocer aquel lugar como nuestro hogar, donde repantigarte en pijama sin mayor miramiento. Esa casa REALIDAD, se sustenta sobre unas vigas y pilares que se fabricaron en “lugares comunes S.A” Desde dentro y a salvo de tanto vocerío estridente de la calle podemos hablar del mundo con inequívoca rotundidad como el que estaba presente cuando se hizo la luz. La otra realidad, sin la altura de las mayúsculas, no depende de que tú la pienses para que siga su curso.

Estoy hablando de cómo los interioristas de los medios in-formativos de tierra, mar y cable, lo mismo te anuncian los 10 días fantásticos como te explican una hambruna que ha quitado del medio a unos millones de nada, como te dan las claves de la depresión de Ronaldo. Esos  que te decoran las paredes de tus habitaciones favoritas con espejos deformantes hasta el esperpento robados del Callejón del Gato para que siempre te sientas en el lado de los buenos, de los normales, de los que miran el universo desde una poltronita central, donde, ¡oh casualidad!, te encuentras tú. Ya sabemos que la información es una mercancia que se consume sin que leamos el prospecto ni las contraindicaciones.

Destruir mitos es un oficio casi tan desagradecido como descubrir lo obvio. Cuando menos desagradecido pues en el peor de los casos te puede costar el pellejo. Matar al mensajero que te rompe el confort de estar de este lado guay del espejo es un riesgo cierto para el aguafiestas que se presenta en tu casa REALIDAD con ese martillo de la evidencia y de dos leñazos te amenaza ruina de ese hogar que tantos telediarios te ha costado levantar.

Mira por donde a Sócrates lo liquidaron por lo mismo. Aristóteles salio por patas ahorrando a sus vecinos lo que el llamó “un segundo crimen contra la filosofía”. El mito era ese relato que desde la creación hasta el presente daba una versión totalizadora de todo los que es, fue y será. Ir contra él era tan peligoso como lo es hoy ir contra la democracia, ese otro mito.


Ahora viene este tipo, (Iroel Sánchez) que dice ser periodista con el "cuento" de la guerra mediática contra Cuba y nos desvela además que las cosas no son lo que parecen. Que seguimos embebidos por mitos prefabricados por condotieros de la opinión publicada.
Nos desmonta el mito del gurú tecnológico que acuñó algo tan ingenioso como que el Che Guevara del S. XXI es internet. Pues bien, este prenda, (me refiero a Alec Ross) resulta ser un  corsario a sueldo del imperio. Nos chafa el mito de que internet entraña la tan cacareada democratización de la información y que la revolución twiter iraní fue un camelo de la secretaria de estado Hilaria Clinton, perversa y bien conjuntadita como ella sola. Para más inri tras la mujer disidente que desde dentro de Siria blogueaba al mundo sus “crónicas” reproducidas por todos los respetables medios occidentales, se escondía  un tío con más barba que el que se perdió en la isla.

No me cabe duda. Este tipo es peligroso. Hay que quitarle el martillo de las manos y no dejar que pervierta a nuestros jóvenes. Un poco de cicuta, coño*. O mejor un Dron sin cola.

*Sócrates es acusado por Meleto y condenado a muerte por un jurado, entre otras cosas por corromper la moral de los jóvenes.  Tras la acusación formal se escondía el miedo al peligro que representa aquel que hace temblar los cimientos de prejuicios y creencias de una sociedad.



sábado, 4 de mayo de 2013

si te pilla el toro, jódete





Decía el lacónico Baltasar Gracián allá por el siglo de oro:

Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene, ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren,ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.

Qué tiempos aquellos en que ante la inmovilidad del Tancredo el morlaco apretaba sin llegar a la cornada y pasaba de largo. Este personaje del pasmo casi ridículo, subido a un pedestal y ataviado con trapos de otra época quedaba inmóvil en mitad de la plaza mientras el morlaco buscaba dónde hacer sangre. Pero la bestia con hierro de la ganadería "manos arriba esto es una crisis" está vez no está de paso. Lleva años metiendo el cuerno por donde duele y aunque hace tiempo que tocó hueso insiste hasta el derrote de la peor de las cornadas: la del hambre. Viene al pelo la imagen de esa charlotada taurina para hablar de la mayoría silenciosa en la que Rajoy ve inquebrantables aliados de su cruzada: de la austeridad al cielo. También entre la vaporosidad informe de esa ciudadanía se  camuflan los tancredos de siempre. La asepsia ideológica suele ser un síntoma claro de una elección por omisión. Aquella reflexión sartriana de que no elegir no deja de ser una elección, pues no podemos dejar de ser libres, cala en la conciencia de muchos "ciudadanos" que no se meten en política porque para eso están los “otros”. Como en la película de Amenabar, lo peor no es estar muerto, es mucho peor no saberlo.  La dimensión del ciudadano como sujeto portador de derechos y dignidad en nuestros días se obtiene por legado de una lucha de generaciones pretéritas. Esta conquista en constante pugna como contrapeso del poder entre intereses de clase se termina perdiendo si no se valida cada día. Una lección  del tobogán de la historia. Y no es el hipo de la urna cada cuatro años, ese gran escrache democrático que va de puerta en puerta, la única forma de revalidar ese tesoro conquistado a base de sangre sudor y lágrimas por nuestros padres. El único reducto que le queda al ciudadano ante la traición de sus representantes y la pérdida de legitimidad en el mandato es el más genuino de los espacios públicos, el origen de todo posible consenso: la calle. Por esa razón el poder lo disputa con celo  criminalizando si es preciso en cada convocatoria de protesta popular.


Vemos alejarse la espalda de un gobierno, (conviene distinguir entre gobierno y poder) que huye de los intereses generales a los que dice servir y que solo muestra la jeta a través de una pantalla plana en una especie de versión cutre de HAL 9000 en 2001 Odisea del espacio de Kubrick. Como en la película, la voluntad de la máquina se vuelve contra el hombre hasta amenazar su existencia y no hay guapo que tire del cable y la desconecte. Con un programa electoral que ha quedado para envolver bocadillos de baratijo, un rostro ceceante y torpe que repite desde el otro lado del plasma que todo sacrifico es por nuestro bien, al más puro estilo de Despotismo desastrado versión chulo castigador que te suelta aquello de  quien bien te quiere te hará llorar. No puedo evitar traer a la letra aquello que nos decían nuestros mayores ante cualquier decisión o acto disparatado: “cuando seas mayor lo entenderás”. Somos pues, eternos menores de edad sin el suficiente juicio para entender los renglones torcidos de nuestros “representantes”. Apuesto que el viejo Job ya le hubiera hecho un corte de mangas a dios, al diablo se llame Rajoy o Rubalcaba ante tanta prueba de fe como las que tenemos arrostrar cada día.
Al final esa conciencia del distanciamiento tancrediano se convierte en ocasiones en una especie de prurito ante el que tienen que buscar justificaciones. Ya bastante tienen ellos, fatales, pacíficos y expectantes con soportar cabalmente a los hunos y a los otros como para echar más leña a este fuego lento en el la mayoría estamos pillando un bronce tono cabreo. No son pocas la oportunidades en las que el “tema” como un fantasma que recorre Europa sale a conversación tras el  primer buenos días.  
El que no está entregado a acariciar la lira en las alturas, está ocupado en achicar el barco de la vida que una vez tuvo y que ahora amenaza irse a pique. Hay otros que prefieren esperar el tranvía de la revolución para subirse en marcha. Los más viven una espacie de estado mental que  E. Fromm definiría como patología de la normalidad capitalista y un servidor llamaría: tú tampoco eras clase media.
Desde Aristóteles sabemos que si no haces frente a tu responsabilidad política vienen otros y la hacen por ti. Luego a reclamar al maestro armero por conducto legal. La “radicalidad” de la minoría que hoy grita por una restitución de la soberanía popular, esa entelequia que de seguir así acabará en mera arqueología del pacto constitucional, no es tanto un corrimiento a los extremos de los “antisistema”, como un vaciamiento de la escenografía de la realidad social que va de lo precario a lo ruinoso. Dicho de otra forma: se están llevando los muebles. Es como un efecto doppler de aquel modelo de convivencia que está pasando de largo dejándonos un amargo eco de lo que pudo ser mientras que los tancredos esperan pasmaos a que escampe. Como si el BCE lo dirigieran hombres del tiempo en vez de banqueros de copete y colmillo retorcido. La ofensiva de estos grandes señores tiraos al monte donde todo o casi todo huele a orégano por lo fácil de su paseo de latrocinio institucionalizado, cuenta además con la usurpación de un estado que se pone  al servicio de lo que Galeano ha expresado claramente: para que el dinero circule libremente hay que encarcelar a las personas.  La “indefensión aprendida” como una lluvia fina que cala desde la cuna hasta la tumba del Tancredo, moldea una “mentalidad sumisa” tal y como explicara Vicente Romano en su breve ensayo del mismo nombre. La política como un ejercicio de inteligencia social se pliega en favor de la religión por venir sus decisiones de un "más allá" y la economía se convierte en dogma que un cuerpo de sacerdotes canónicos se cuida de interpretar convenientemente. Lo único que nos resta es ir de romería en romería a pedirle a la virgen que nos lleve con ella lejos de este valle de miseria y paro.


Cuenta el mito que Zeus convertido en un toro blanco se echó a los lomos a la confiada Europa que era una moza de las de "toma pan y pringa". La raptó y la llevó al picadero que Zeus tenía en la isla de Creta. La pobre perdió su mocedad y quedó desgraciadita de por vida.

Pues eso, mis queridos tancredos, como dicen en mi pueblo: si te pilla el toro, jódete.


martes, 30 de abril de 2013

los escraches, la dolores y los nazis patrios






Estimada vicepresidenta Doña Dolores de todos los  Auschwitz:

Te  dirijo unas líneas con el humilde propósito de aportar algo más de juego  en tu originalísima  habilidad de denunciar esa modalidad de acoso inadmisible propia de un espíritu totalitario al que os someten esos malos, malísimos, que como muy bien has señalado, recuerdan  aquellos años previos a la Guerra Civil, (qué acierto el tuyo no yendo más allá del 36), donde los rojos señalaban las puertas de aquellos demócratas que había que abrir en canal, extraer sus vísceras y celebrar una barbacoa popular en cada plaza de aquella república desbocada. Ya se sabe, nazis y comunistas son primos hermanos. Los dos credos son fruto de una mala educación pública,  sementera de radicales que no saben hacer otra cosa que amenazarnos con sus manos agitadas en alto cuando no, con esas pancartitas que ensucian el paisaje de vuestros barrios tan democráticos.


Aquí podemos ver a algunas víctimas del nazismo verdaderamente acojonadas


  Vaya por delante que no me cabe la mínima duda de lo acertado y oportuna que es la comparación entre la criminalidad nazi con esa chusma de los escarches, es más, tu acostumbra moderación en diferido se ha quedado corta. Nazis no, superextrameganazis de los que llevan el microondas bajo  el brazo por si hay que improvisar una cremación en la puerta de la casa de cualquier diputado elegido democráticamente. Nazis, pero nazis, nazis. De los que cantan en un alemán de churriguera, el Die Fahne hoch frente a vuestros domicilios muy asediaos y muy democráticos, algunas estrofas del himno Die Fahne hoch!/ Die Reihen fest geschlossen! / SA marschiert / Mit ruhig und festem Schritt, que para quien no sepa alemán viene a decir: somos requetenazis de los de verdad y venimos a vuestra casa para deportaros a Marinaleda en microbuses de la EMT donde allí los nazis sin bigote pero con barba de la otra orilla os despezarán y os meterán en latas de conservas de línea blanca de su cooperativa nazicomunista. 

Por cierto no todo son malas noticias.  Louis Vuitton ha lanzado en atención a los y las perseguidos y represaliadas como tú, una línea de bolsos con el grabado de una estrella de David en oro degradé que a modo de brazalete fashion  guetto varsoviano, os señalará como víctimas cuando vayáis de compras por al milla de oro de Serrano.
 
Escalofriante foto en la que vemos a María Dolores totalmente disfrazada tras la ventana de su democrático domicilio mientras espera aterrorizada la llegada de las hordas nazis.



Tienes mucha razón vicepresidenta. Todo lo que protesta es nazi aunque no lleve bigote y no desfile al paso de la oca. Las cosas se dicen en el parlamento, que como todo el mundo sabe está abierto a todo ciudadano de bien que sea capaz de atravesar varios de los Check Point que hacen del congreso un bunker…pero muy democrático. Qué es eso de los circulitos verde y rojo, colores que combinan fatal que da asco con el pantone de Dior. Qué son esos eslóganes facilones de tienda textil de barrio en rebajas.

Algunos nazis llegan a afeitarse el bigote para disimular su naturaleza criminal.



Sin duda alguna, la originalidad en tu denuncia estableciendo esa comparación está reservada a mentes preclaras. Pero permíteme sugerirte dar un paso más, un mayor atrevimiento, venciendo cualquier complejo de pasado irredento que traiga más a las carnes ese sabor patrio de unos de los malos, malísmos de nuestra historia. Sois populares y con eso está todo dicho. Vuestro bautismo democrático en el Jordán de la transición os redimió de por vida y os permite otra vuelta de tuerca. Bueno también sois superhipermegachurridemocráticos, nunca está demás repetirlo. Te animo, estimada a que introduzcas en ese hábil juego comparativo para afear los ESCRACHES (solo el nombre ya suena a escaparate roto por vándalos nadita democráticos), a un personaje casi tan malo como el genocida alemán pero más nuestro, colega de trenes en Hendaya y de bota alta de caña al rojo. Estoy hablando, de vuestro Francisco Franco Bahamonte, del que sin duda habrás oído hablar como un malo, malísimo que hizo ESCRACHE a media España y a no pocos españoles que aún os escrachean desde debajo de cunetas y sembraos con un sordo clamor que algunos todavía podemos oír. Ya que estáis vacunados contra todo totalitarismo aprovecha ese juego retórico. Olvidaos de ese pecado original. Olvidados del democrático Fraga, ministro de un régimen cómplice de asesinatos políticos. Pasad por alto el yugo y las flechas que más de uno de tus compañeros guarda aún en los cajones nostálgicos. Ni palabra de vuestra negativa a condenar en el parlamento europeo a nuestro pequeño militarote. Ya lo dijo tu presidente: todo el mundo tiene historia. No importa que los pies os huelan a Caudillo. Adelante vicepresidenta, déjate de mojigangas. Repite conmigo: EL ESCRAHE ES FRANQUISMO PURO. No te vas a arrepentir y además tanto los muy demócratas como los menos, te vamos a entender mucho mejor.

María Dolores agradecida y con el cutis totalmente recuperado después de que el 7º de Caballería la rescatara de la violencia nazi


PD:
Aunque el tono de la entrada satiriza la inadmisible y frívola comparación de la vicepresidenta. Adjunto un enlace de duras imágenes para el que todavía no entienda lo desafortunado que puede ser dicha comparación en boca de alguien que ignora la historia reciente. De no ignorarla, habría que hablar sencillamente de infamía y mala fe.


martes, 23 de abril de 2013

sentimiento y destino




Hace algunos días, oía a un tertuliano en una de esas leoneras del "TDT party", a propósito de los desahucios: "la culpa de lo que sucede a cada uno es de cada uno. Sentimiento y destino es una sola cosa. Somos los responsables de nuestro éxito y nuestro fracaso".  
Esta gente no tiene fondo intelectual. Para seguir en el “machito”, están tratando de meter en la turmix de la ideología difusa, los prejuicios acientíficos de su visión natural de la cosas con  el misticismo más chusco de esos programas de videncia que emiten en sus propios canales a las tantas de la madrugada.

¿Sentimiento y destino?, ¿una sola cosa?, ¿qué tipo de neocretinismo se ha filtrado en las meninges de esta gente? Sentimiento y destino puede ser un buen título para una novela de Corín Tellado pero no para explicar la situación de las personas obviando la objetividad del entorno social en el que  irremediablemente viven los unos con los otros. El problema aparece cuando los unos se ven obligados a vivir para los otros. 

El darwinismo social decimonónico, aún siendo viejo, está más de moda que nunca. El individuo aislado y abandonado a sus propias fuerzas es el único sujeto de interés que contempla este azote neoliberal. La maquinaria voraz necesita madera de quemar y esa madera es el ciudadano “libre” y arrojado al mundo en el que las cartas del juego están marcadas y los dueños de la banca pertenecen a un selecto y atávico club de “triunfadores”. Meritocracia, liberalismo, diferentes maneras de llamar a la selva que nos están dejando. Desde el homo erectus, hemos llegado a ser lo que somos gracias antes a la cooperación que al anuncio de la república independiente de Ikea. No deja de ser paradójico, casi grotesco que el gobierno español tenga una agencia internacional de cooperación y desarrollo para los pobres de fuera. Pero el término cooperación vinculado al desarrollo no es un binomio que esté en ese neolenguaje que utilizan estos iluminados para intentar disimular por dónde te van a meter la próxima.

 En fin, achacar la pobreza a la incapacidad del pobre y la riqueza a la habilidad del rico que consigue, gracias a una plena materialización de sus sentimientos, un destino de triunfo y glamour  en las Caimán, es de un cinismo tan trivial, ramplón y simplista que no hay ciencia social con el mínimo rigor que lo avale. De ahí a propugnar la eugenesia (mejora de la especie eliminando a los débiles, fracasados o distintos) no hay mucho trecho. Eso es sí nazismo y no lo de los escraches. 

Aunque lo peor no es que los que se benefician de esta farsa digan las mamarrachadas que dicen. Les va en su aguinaldo y en su papel, aunque el libreto sea de una pobreza intelectual propia de la astracanada más cutre.  Lo peor es que los de abajo adopten esa moral como propia en su lucha por la supervivencia y lo practiquen a diario frente a los semejantes, con los que aguatan malamente el tipo tres escalones por debajo del nivel de la mierda. No es peor por equivocado, es peor por esa miserable enfermedad que afecta a la visión de la mayoría y hace invisible a sus iguales.


¿Cuál es nuestro límite y cuánto es el dolor que tendremos que sentir para despertar?